Nadie nos dijo que educar a nuestros hijos fuera fácil, pero a veces nos agobiamos más de lo necesario. Partamos de la base de que la única regla que nos debe regir es el sentido común para guiarles en el camino a su madurez.

Enseñémosles a ser autónomos y ayudémosles a encontrar los recursos que les sirvan para enfrentarse a lo que la vida les ofrezca. A veces desconocemos la huella que deja todo en nuestros hijos, para lo bueno y para lo malo,  y como padres debemos intentar ofrecerles siempre experiencias que aporten. Experiencias que serán mejores o peores, pero que seguro ayudan a amueblar su cabeza. No podemos evitar que se topen con problemas y experiencias feas, no podemos mantenerles en una burbuja, lo que debemos hacer es apoyarles y enseñarles a superar todos esos momentos difíciles con los que se enfrentarán. Ya no van de nuestra mano, enseñémosles a caminar solos.

Y en este camino de nuestros adolescentes a la edad adulta, jugamos un papel que a veces no nos gustará, porque parece ser que ahora somos los malos, los del otro lado. Es un papel que nos toca ahora y lo sobrellevaremos como buenamente podamos. Para ello contaremos con otro sentido imprescindible en la vida, el sentido del humor.

Queremos compartir con vosotros una conferencia de Carles Capdevila, periodista, comunicador y experto en temas de educación, para el que  “pensar que somos mejores padres porque estamos tensos y angustiados no nos va a ayudar”. Con ello os animamos a que nos tomemos con humor toda esta tarea de educar a esos individuos que cada vez, e inevitablemente se alejan más de nosotros.

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